dilluns, 5 de desembre del 2011

Què és una Constitució?

Com que s’acosta el dia de la Constitució, m’agradaria transcriure un tros del llibre “Què és una constitució?” de Ferdinand Lassalle, és un recopilatori de conferències que feu aquest bon home desprès de la revolució frnacesa.

He copiat fragments que em semblen més interessants per a que feu la reflexió pertinent. Si voleu llegir-ho íntegre, el podeu trobar a http://www.antorcha.net/biblioteca_virtual/derecho/lassalle/indice.html.

En aquests fragments veureu com coses que avui en dia passen, ja succeïen a mitjans i finals del segle XIX, amb la diferència que en aquell moment no es tenia ni coneixements ni experiència constitucional. La forma més senzilla de definir una Constitució.

"Ahora bien, ¿cuándo puede decirse que una Constitución escrita es buena y duradera?

La respuesta, señores, es clara, y se deriva lógicamente de cuanto dejamos expuesto; cuando esa Constitución escrita corresponda a la Constitución real, a la que tiene sus raíces en los factores de poder que rigen en el pais. Allí donde la Constitución escrita no corresponde a la real, estalla inevitablemente un conflicto que no hay manera de eludir y en el que a la larga, tarde o temprano, la Constitución escrita, la hoja de papel, tiene necesariamente que sucumbir ante el empuje de la Constitución real, de las verdaderas fuerzas vigentes en el país."

"El hacer una Constitución escrita era lo de menos, era lo que menos prisa corría: una Constitución escrita se hace, en caso de apuro, en veinticuatro horas; pero con hacerla nada se consigue, si es prematura."

"Pues lo mismo acontece con las Constituciones. De nada sirve lo que se escriba en una hoja de papel si no se ajusta a la realidad, a los factores reales y efectivos de poder."

"Como saben ustedes, señores, hay en nuestra ciudad un partido cuyo órgano en la Prensa es el Volkische Zeitung, un partido que se agrupa con angustia febril y ardoroso celo en torno a ese guiñapo de bandera, en torno a nuestra agujereada Constitución, partido al que le gusta llamarse, por esto mismo, el de los leales a la Constitución y cuyo grito de guerra es: ¡Dejadnos nuestra Constitución, por lo que más queráis; la Constitución, nuestra Constitución, socorro, auxilio, fuego, fuego!

Cuando ustedes, señores, donde y cuando quiera que ello sea, ven que se alza un partido que tiene por grito de guerra ese grito angustioso de ¡agruparse en torno a la Constitución! ¿qué piensan, qué debemos todos pensar? Al hacer a ustedes esta pregunta, señores, no apelo a sus deseos, no me dirijo a ustedes llamando a su voluntad. Les pregunto, pura y simplemente, como a hombres conscientes: ¿Qué inferirán ustedes, qué deberá nesesariamente inferirse de espectáculo semejante?

Estoy seguro, señores, de que, sin necesidad de ser profetas, dirán, cuando tal observen: esa Constitución está dando las boqueadas; ya podemos darla por muerta, unos cuantos años más y habrá dejado de existir.

La razón es sencillísima. Cuando una Constitución escrita corresponde a los factores reales de poder que rigen en el país, no se oye nunca ese grito de angustia. Ya todos se cuidarán mucho de acercarse demasiado a semejante Constitución, de no guardarle el respeto debido. Con Constituciones de éstas, a nadie que este en su sano juicio se le ocurre, jugar, si no quiere pasarlo mal. Con ellas no valen bromas. No, allí donde la Constitución escrita refleja los factores reales y efectivos de poder, no se dará jamás el espectáculo de un partido que tome por bandera el respeto a la Constitución. Mala señal que ese grito resuene, pues ello es indicio seguro e infalible de que es el miedo quien lo exhala. indicio infalible de que en la Constitución escrita hay algo que no se ajusta a la Constitución real, a la realidad, a los factores reales de poder. Y si esto sucede, si este divorcio existe, la Constitución escrita está perdida, y no hay Dios ni hay grito capaz de salvarla.

Esa Constitución podrá ser reformada radicalmente, girando a derecha o a izquierda, pero mantenida, nunca. Ya el solo hecho de que se grite que hay que conservaria es clara prueba de su caducidad, para cualquiera que sepa ver claro. Podrá desplazarse hacia la derecha, si el Gobierno cree necesaria esta transformación para oponer la Constitución escrita, aconsonantándola con los factores reales de poder, al poder organizado de la sociedad. Otras veces es el poder inorgánico de ésta el que se alza para demostrar una vez más que es superior al poder organizado. En este caso, la Constitución se transforma y se cancela girando a la izquierda, como antes en sentido derechista. Pero tanto en uno como en otro caso, la Constitución perece, está perdida y no hay quien la salve."

"Si ustedes, señores, no se han limitado a seguir y meditar cuidadosamente la conferencia que he tenido el honor de desarrollar aqui, sino que, llevando adelante las ideas que la animan, deducen de ellas todas las consecuencias que entrañan, se hallarán en posesión de todas las normas del arte y de la sabiduria constitucionales. Los problemas constitucionales no son, primariamente, problemas de derecho, sino de poder: la verdadera Constitución de un pais sólo reside en los factores reales y efectivos de poder que en ese pais rigen, y las Constituciones escritas no tienen valor ni son duraderas más que cuando dan expresión fiel a los factores de poder imperantes en la realidad social, de ahí los criterios fundamentales que deben ustedes retener. En esta conferencia me he limitado a desarrollarlos de un modo especial en relación con el Ejército. Por dos razones: la primera es que la premura del tiempo no me permitiría más, y la segunda que el Ejército constituye el más importante y decisivo de todos los resortes del poder organizado. Pero ya comprenderán ustedes, sin necesidad de que yo se los explique, que lo mismo que hemos dicho del Ejército acontece con la organización de los funcionarios de justicia, los empleados de la administración pública, etc.; también éstos son resortes orgánicos de poder de una sociedad. Si no olvidan ustedes esta conferencia, señores, y vuelven a verse alguna vez en el trance de tener que darse a sí mismos una Constitución, espero que sabrán ustedes ya cómo se hacen estas cosas, y que no se limitarán a extender y firmar una hoja de papel, dejando intactas las fuerzas reales que mandan en el país.”

divendres, 2 de desembre del 2011

El fracàs del món de les lletres



Vivim en un món regit per l’home de lletres, que ha organitzat la societat en base a reflexions i ideologies, de paraules i frases amb doble sentit, un ordre que està rebentant.

El món dels filòsofs ordenat per juristes ha creat una horrorosa societat complexa de lleis, de paper i de paraules, que en lloc d’organitzar i facilitar-nos la vida, ens la compliquen infinitament fins al col•lapse.

És l’ambigüitat de les lleis, de la paraula, que ha inventat la lletra menuda, que ha convertit totes les coses de la vida en burocràcia administrativa, en pèrdua de temps, de diners, de paciència i d’eficiència.

Les lletres és el món del pensament, de buscar respostes que sempre són alhora correctes i incorrectes, de veure un objecte i decidir si és de color vermell, morat o porpra amb arguments valoratius sense obtindré una certesa total. La lletra és idea i pensament, i per tant, elements subjectius sobre les que hem basat un món que s’esquerda.

Potser ara és l’hora de canviar els pensadors i escrivents per enginyers, per gent de ciència que busca una solució a un problema, que no es basen en reflexions sinó en fets i números, en gent que pugui refer el món amb un ordre pràctic i útil, un món potser més fred però fàcil. Perquè, desenganyem-nos, ningú entén a Sòcrates i fa mandra llegir a Montesquieu, però tothom sap fer servir un Iphone sense llegir les instruccions.

dimarts, 4 d’octubre del 2011

Marató de donacions de sang de Sants, Hostafrancs i la Bordeta

Ser solidari costa esforç, diners i voluntat. És senzill caure en la mandra i desdeny, en la senzilla idea que el teu esforç solidari cau en un sac de cul foradat o que algú ja ho fa per a tu, però hi ha una forma fàcil, senzilla, directa i gratuïta d’ajudar: dóna sang.

No cal anar al Corn d’Àfrica per ajudar a qui ho necessita, ni apuntar-se a una ONG, només donar sang, deixar que la nostra pròpia vida serveixi per a salvar-ne d’altres. Ni costa ni fa mal. Són uns minuts de la nostra vida asseguts que poden salvar la vida de fins a tres persones.

Donar sang és una inversió, perquè el que vosaltres doneu potser un dia ho rebreu, no hi ha dia que algú no sobrevisqui gràcies a la sang anònima d’un tercer, un acte generós i anònim. Regalar la teva vida i l’esperança a algú que ho necessita mai havia estat tan fàcil.

Tot això per a anunciar-vos que aquest dissabte 8 d’octubre, a l’Auditori de les Cotxeres de Sants es fa la primera marató de donació de sang a Sants, Hostafrancs i la Bordeta, convidant-vos a participar donant-ne una mica, perquè mai la solidaritat havia sortit tan barata.

divendres, 30 de setembre del 2011

El líder blau, babau





El tòpic diu que les nenes busquen un príncep blau, l’home perfecte, o miratge imperfecte, l’home de virtuts infinites i debilitats inexistents, però l’arquetip, parteix de l’antiguitat, de les restes dels fonaments socials de la nostra societat on l’home era qui duia el pa a casa, qui defensava la família, qui manava. Aquest tòpic ja no és vàlid, l’home ja no és el rei de casa seva, sinó un altre proletari, però l’arquetip continua vigent perquè, encara que hi hagi noies que ho neguin o no emprin l’expressió príncep blau, continuen busquen la seva definició i se la creuen.

A la societat ens passa el mateix, vivim a l’espera del líder, de la persona que agafarà el poder i farà que tot rutlli, que el nostre col·lectiu vagi en la direcció correcta prenent les nostres preocupacions perquè puguem viure feliços i tranquils. Però el líder, és un altre tòpic, una resta tribal del cap de la tribu, el senyor feudal, el rei, el patró. Encara tenim el sostrat místic que espera l’aparició d’una deïtat que té cura de nosaltres.

El líder, expressió horrorosa perquè denota submissió, és algú que inspira confiança i a qui se li veuen aptituds per a fer grans coses, i en conseqüència ens el creiem i li cedim tota la nostra sobirania talment com si tingués unes virtuts sobre humanes, un messies o figura divina, un Moisés que ens guia a través de mars i muntanyes per arribar a la terra promesa.

El líder és com un guia, algú que ens duu cap a algun lloc concret, que s’ocupa de totes les contingències, però oblidem que no ens calen líders ni guies, perquè qui ha de decidir cap a on cal anar i com fer-ho, no és un líder, sinó el poble.

Mai hem entès realment que significa la democràcia ni la sobirania del poble, hem admès que suposava una delegació a algú, quan realment es cedir la gestió del que nosaltres volem a un tercer i que aquest, que és el nostre empleat, no el nostre cap.

Mentre no ho entenguem, continuarem solters a l’espera del nostre líder blau o arrossegats per líders babaus.

dimarts, 20 de setembre del 2011

L'home que volia ser rei


Germà d'un príncep i amic d'un captaire si és digne.

Amb aquesta frase començava Rudyard Kipling un conte que ha esdevingut famós: L'home que volia ser rei, i que, posteriorment, John Ford el convertí en pel·lícula el 1975 amb Sean Connery i Michael Caine. No entraré en valoracions de la pel·lícula, només dir que és excel·lent i que els dos actors fan una feina magnífica com a ex soldats Anglesos que malviuen estafant i enganyant amb simpatia per l’Índia colonial.

Faig menció a aquesta obra per la moral del conte i de la pel·lícula, la de dos somiadors, Daniel Dravot i Peachey Taliaferro Carnehan, que decideixen convertir-se en reis de una regió inhòspita de l’Índia aprofitant els coneixements militars de l’exèrcit britànic sobre els pobres autòctons que encara van amb rocs i llances.

El seu objectiu no es ser reis per sempre, sinó aconseguir-ho per a enriquir-se i marxar a casa, un pillatge institucionalitzat, però com sol passar, un d’ells, el que es elegit o convertit en monarca i Déu perd el cap, embriagat de poder, i accepta i es creu el seu rol de rei i Déu, que és l’elegit, fill d’un Déu antic, d’Alexandre el Gran que conquerí aquells territoris en el boirós passat.

El procés de canvi en la mentalitat de Daniel Dravot, el que es converteix en rei, es produeix paulatinament, i a mesura que els plebeus incultes el van adorant, es creu que, realment està cridat a fer grans coses i comença a legislar i a comportar-se com un rei, un emperador, acabant foll per la seva idea que el durà a desoir al seu amic i duent-los a la destrucció i patiment. La fi del somni per no haver sabut plegar a temps, per creure’s millor i més intel·ligent que els altres, per a no saber acabar el joc a temps, de que es té el poder per la gracia de Déu.

A la política passa el mateix, si bé no tothom hi entra amb la voluntat de saquejar res, si és cert, que a mesura que els aplaudiments són més forts, resulta més difícil escoltar els crits de la consciència.

dilluns, 12 de setembre del 2011

Som cadires



Suposo que la culpa és de l’Estat del benestar mal entès i poc explicat i a la nefasta herència moral franquista el que ha aconseguit que siguem una societat d’immobilistes i apoltronats, que siguem incapaços de revoltar-nos i defensar el que és nostre.

La certesa, falsa, que ho teníem tot assegurat i que una força superior vetllava pels nostres drets i privilegis ha fet que la musculatura social s’estovi i ens hagi sortit una gran panxa. Ens hem preocupat tant de nosaltres mateixos, de gaudir de la nostra llibertat individual que hem deixat de mirar a fora de casa, al veí, al carrer, al barri i als nostres propis governs, perquè tot, aparentment, anava bé, fàcilment bé, com si la bona vida i l’alegria fos eterna, com si poguéssim viure perpètuament en una bacanal gratuita.

I de sobte, la festa ha acabat, i veiem com aquests drets i privilegis que teníem no són tan ferms com creiem, que no estan tan ben defensats, que son vulnerables, i ens enutja la idea, perquè com els reis absolutistes, creiem que tot el que tenim és per voluntat divina, que els drets són innats a l’home i no una creació i autoentrega humana i que el que l’home pot atorgar també ho pot prendre..

Ara, veiem en perill aquests drets i protestem, per no dir indignem, però d’una forma totalment aburgesada, de butaca i cigar, una disconformitat que no passa de paraules i petites crítiques que son més laments que altra cosa. El: “no és just”, el “és un dret nostre” i tota la diatriba d’expressions emprades per a protestar no són més que les de nens mal criats que els han pres una joguina perquè desprès, tants escarafalls, no es tradueixen en res. Queixes i cap proposta, el “no” omplint boques i buidant cervells.

No demano una revolució, però si que exigeixo deixar de ser cadires i aconseguir moure’ns, perquè si nosaltres no ho fem, no podrem exigir a altres que ho facin per nosaltres.

dilluns, 1 d’agost del 2011

I tot té el seu final…

Doncs si, aquesta carta és per acomiadar-me, no realment, però si oficialment. He estat més de tres anys essent Conseller Municipal de CIU a Sants-Montjuic i ho deixo.

Han estat anys d’aprenentatge del funcionament de l’Ajuntament, el Districte, de les inèrcies de les entitats, de la mateixa política, de conèixer persones amb les qui, m’atreveixo a dir, hem trobat certa cordialitat, confiança i afecte.

Ha estat una experiència més de la vida que m’ha permès descobrir el meu barri i a estimar-lo encara més, per la seva vitalitat, el seu esperit lluitador i la seva gent.

Us he d’agrair, als veïns, totes les mostres d’afecte rebudes, totes les portes obertes, l’estima i ensenyances, haver-me obert els ulls a que certes idees preconcebudes no es corresponien amb la realitat.

Els que em coneixen saben que mai he cregut en la política normal, i potser és un punt de vista equivocat, sempre he tingut la certesa, i ho continuo pensant, que la piràmide és inversa, que el polític està a baix i el ciutadà a dalt, que se l’ha de cuidar, mimar i escoltar. El polític no és el pare i el veí el nen a qui renyar i riure-li les gràcies. Els que trepitgen el carrer són els que marquen el camí i el polític qui condueix el vehicle seguint la línia.

He intentat ser cordial i amable, guanyar-me la vostra confiança sense mentides, he procurat ser-vos sincer perquè, en el barri, ens coneixem tots i sabem a qui vota cadascú, però això no ha d’impedir un enteniment per a millorar les coses.

Espero, sincerament, haver-vos deixat, com a Conseller, un record tan grat com el meu cap a vosaltres no podent-vos agrair mai prou tot el que he après. Mil gràcies.

Però no marxo, continuo vivint al barri i em sabria molt greu desaparèixer “socialment”, per això, us vull comunicar que estic aquí pel que necessiteu i que espero que, amb aquests tres anys i escaig de convivència, hagueu guanyat un amic.

Com cantà Lluís Llach:

“Jo hi sóc si també vols ser-hi
tan sols per fer un camí junts,
pel goig de seguir petjades
que ens han dut molt lluny.

Pel plaer d'un demà que engresqui
perquè ens hi trobem a gust
refent l'art de viure
poder conviure
el somni d'un món més just.”