dissabte, 18 de maig del 2013

Pido perdón a España

Pido perdón a España por mentir, por ignorar que siempre nos ha tratado con gentil cortesía, como un hermano más. Para ello una muestra del engaño en el que los Catalanes vivimos e intentamos hacer creer a nuestros niños, mentidas que reinterpretan la verdad.

Quiero mostrarles el amor que siempre ha tenido España hacía Cataluña.

Fíjense que ya fue el gran Quevedo, el del famoso poema del “Érase una vez un hombre a una nariz pegada” quién dijo de nosotros, los Catalanes: 

"Son los catalanes el ladrón de tres manos, que para robar en las iglesias, hincado de rodillas, juntaba con la izquierda otra de palo, y en tanto que viéndole puestas las dos manos, le juzgaban devoto, robaba con la derecha. (...) Ellos son las viruelas de sus reyes: todos las padecen y los que escapan quedan por lo menos con señales de haberlas tenido. (...) Son los catalanes aborto monstruoso de la política. Libres con señor; por esto el conde de Barcelona no es dignidad, sino vocábulo y voz desnuda. Tienen príncipe como el cuerpo alma para vivir y como éste alega contra la razón apetitos y vicios, aquéllos contra la razón de su señor alegan privilegios y fueros. Dicen que tienen Conde, como el que dice que tiene tantos años, teniéndole los años a él. El provecho que dan a sus reyes es el que da a los alquimistas su arte; promételes que harán del plomo oro, y con los gastos los obligan a que del oro hagan plomo. Ser su virrey es tal cargo, que a los que lo son se puede decir que los condenan, y no los honran. Su poder en tal cargo es sólo ir a saber lo que él y el Príncipe no pueden. Sus embajadas a su gobernador cada hora no tratan de otra cosa sino de advertirle que no puede ni ordenar ni mandar ni hacer nada, anegándole en privilegios." 

Pero claro, hoy es distinto, somos peores que en la época de Quevedo, pues imponemos nuestra lengua a los pobres Españoles, marginando a los que no lo saben (supongo que los marginan a los Juzgados), no como España que ha tolerado nuestra lengua como propia, un ejemplo D. José Patiño, el presidente de la Real Junta Superior de Justicia y Gobierno en el 1715:  

Que en las escuelas no se permitan libros en lengua catalana, escribir ni hablar en ella dentro de las escuelas y que la doctrina cristiana sea y la aprendan en castellano”.  

Ya lo dijo el bribón, quiero decir, Su Majestad el Rey: “El Castellano nunca fue lengua de imposición” (que se lo pregunten a Latinoamérica). 

Claro que en el 1715 éramos malísimos, habíamos perdido una guerra en la que queríamos imponer un Rey que hablase Catalán en el trono del Imperio Español que hubiese obligado a los niños a cantar Els Segadors con acento de Vic. A pesar de ello, el ya citado José Patiño nos definía así:  

Que el genio de los naturales [de Cataluña] es amante de la libertad, aficionadísimo a todo género de armas; prontos en la cólera, rijosos y vengativos, y que siempre se debe recelar de ellos aguarden coyuntura para sacudir el yugo de la justicia. (...) Son [los catalanes] apasionados de su patria, con tal exceso que les hace transtornar el uso de la razón, y solamente hablan en lengua nativa. (...) Que aquel grande orgullo está abatido, y, respetan ya los preceptos de V.M. y la Justicia, no por afecto y amor sino por la fuerza superior de las armas.»" 

Pero volviendo a nuestra lengua/dialecto-molesto que utilizamos para discriminar, mientras España ha sido tan paciente y abierta, véase Carlos III (Real Cédula de Aranjuez de 1768) por la que insiste en el tema con una muestra de tolerancia española:  

"Derogo y anulo todas qualesquier resoluciones o estilos que haya en ordinario, y esto mismo recomendará el mi Consejo a los Ordinarios Diocesanos, para que en sus Curias se actúe en lengua Castellana" y "Finalmente mando que la enseñanza de primeras Letras, Latinidad y Retórica se haga en lengua castellana generalmente, donde quiera que no se practique, recomendándose también por mi el Consejo a la Diocesanos, Universidades y Superiores Regulares para su exacta observancia y diligencia en extender el idioma general de la Nación para su mayor armonía y enlace recíproco." 

Y más tarde, la gran reina Isabel II, esa Reina tan querida y casta, en la Real Orden de 15 de enero de 1867: "En vista de la comunicación pasada a este Ministerio por el censor interino de teatros del reino (...) en la que se hace notar el gran número de producciones dramáticas que se presentan a la censura escritas en los diferentes dialectos, y considerando que esta novedad ha de influir forzosamente a fomentar el espíritu autóctono de las mismas, destruyendo el medio más eficaz para que se generalize el uso de la lengua nacional, la reina (q. D. g.) ha tenido a bien disponer que en adelante no se admitirán a censura obras dramáticas que estén exclusivamente escritas en cualquiera de los dialectos de las provincias de España." 

Miguel de Unamuno recogía está obviedad, este amor tan Castizo por lo Catalán, y la feliz, alegre y voluntaria adopción por los Catalanes de la lengua castellana antes de que algún desalmado se inventara el Nacional-Catalanismo (Adolfo Hitler se inspiró en ello), en un discurso en el Congreso de los Diputados (02/08/1932): "Hay que partir, naturalmente, de que la enseñanza, el conocimiento del castellano, es hoy, en Cataluña y para los catalanes, obligatorio, no porque se les haya impuesto, sino porque lo han aceptado voluntariamente y cordialmente, de buena voluntad." 

Y es que además de imponer la lengua, nos hemos inventado con toda maldad una historia antigua ¡propia! Pudiendo compartir la historia llena de grandezas de España, un desgraciado resentido, se inventó una historia paralela, para justificar el Nacional-Catalanismo, quien mejor que D. José Patiño Rosales, intendente general de Cataluña después de la Guerra de Sucesión, 1715 para describir como era la Cataluña de antes de ese cántico al amor territorial llamado Decreto de Nueva Planta:  

Habiendo este Principado de Cataluña por su execrable fellonía y obstinada resistencia perdido sus leyes, constituciones, privilegios y prerrogativas, cesó y quedó abolida con la recuperación y restitución de él a la debida obediencia y entrada de las armas del Rey nuestro Señor en esta Capital de Barcelona, la planta del Gobierno antiguo político, económico y militar de Cataluña." Como indica que nunca se nos impuso nada al termino de dicha guerra: "La porfiada tenacidad de los Cathalanes, en esta última ciega revelion suya, abrió el camino a imponerles la ley, que conquistados por la fuerza de las Armas, y castigada con ellas sus inquietudes, velicosos animos, rinda su dureza, y obstinación con templanza, y su buen uso vaya desterrando el odio y el aborrecimiento, con que siempre han mirado la sugección a otra ley que la de sus usáticos, costumbres,constituciones, privilegios y fueros" ni se prohibió nada: “Como antes todo lo Judicial se actuaba en Lengua Catalana, se escriba en adelante en idioma Castellano o Latín". 

¡Que mente tan mala se inventó esas mentiras de los Usatges, les Corts, las Constituciones y los Derechos! 

Pero fue Antonio Maura quién dio la solución para que dejásemos de ser tan malos, el problema es que nunca se ha querido aplicar: "¿El problema catalán? Sólo es cuestión de cincuenta años de administración honrada". Es por ello que hemos continuado por la mala senda, ya lo decía Manuel Azaña (por hazaña, la suya, o como se cargó la República) "un instinto de rapacidad egoísta se ha sublevado, agarrando lo que tenía a mano (...) en el fondo, provincianismo fatuo, ignorancia, frivolidad de la mente española, sin excluir en algunos casos doblez, codicia, deslealtad, cobarne altanería delante del Estado inerme, inconsciencia, traición (...) Mientras dicen privadamente que las cuestiones catalanistas han pasado a segundo término, que ahora nadie piensa en exaltar el catalanismo, la Generalidad asalta servicios y secuestra funciones del Estado, encaminándose a una separación de hecho" durante la Guerra Civil. Que cerdos y malos somos los Catalanes, ¿verdad? 

Siempre pidiendo y quejándonos D. Alvaro de Figueroa y Torres (Conde de Romanones) (si, ese señor que fue presidente tres veces y no sé cuantas más ministro en ese gran momento de la democracia española como el final del periodo conocido como “reinstauración bribónica”):  

En mi frecuente paso por el Gobierno, he aprendido que la atención de los Ministros ha estado absorbida constantemente por Cataluña; cuando no era una cosa, era otra; huelgas, regionalismo, separatismo, sindicalismo, proteccionismo. Si el resto de España hubiera originado iguales preocupaciones, la vida ministerial habría sido imposible." (Notas de una vida). 

Y a pesar de ello, se nos ha querido, se nos ha respetado y dirigido buenas palabras, como las de José Millán-Astray en la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936: ¡Cataluña y el País Vasco, el País Vasco y Cataluña, son dos cánceres en el cuerpo de la nación! ¡El fascismo, remedio de España, viene a exterminarlos, cortando en la carne viva y sana como un frío bisturí!". (que decir que el bisturí no estaba del todo afilado, cosas de las penurias de la guerra). O las hermosas palabras del Gobernador militar de Barcelona en 1939, el Coronel Antonio Aymat: ¡Perros catalanes! ¡No sois dignos del sol que os alumbra!" 

Y se nos ha defendido siempre sin fisura alguna como Juan Negrín que durante la Guerra Civil dijo: "No estoy haciendo la guerra contra Franco para que nos retoñe en Barcelona un separatismo... y pueblerino (...) No hay más que una nación: ¡España! (...) Antes de consentir campañas nacionalistas que nos lleven a desmembraciones que de ningún modo admito, cedería el paso a Franco sin otra condición que la que se desprendiese de alemanes e italianos". 

Por ello pido perdón a España, por su comprensión, amor y paciencia desde los siglos de los siglos, desde que formamos esta gran nación llamada España, desde Adán y Eva (Hispania antes, ya los romanos sabían que la península sería el futuro putiferio de Europa, por eso de la tierra de conejos, ya saben…). 

PS. Como una de las características Españolas no es la ironía, les informo que el texto es irónico, pues ese señor con barba que de vez en cuando sale por la televisión diciendo que es presidente y sus amigos, llevan hinchándome los huevos desde hace días, más de lo normal, por lo que, o escribía algo irónico o bien llenaba dos páginas de insultos, pero claro, el insulto principal, me temo, no se lo habrían tomado como un insulto.